viernes, 4 de abril de 2008

Dos errores de cálculo frustran robo del siglo

image Los ladrones irrumpieron en el banco por la noche. Su meta era la bóveda, de donde robarían el dinero, pero tras varias horas de golpear con marro y cincel la pared del edificio, descubrieron que habían calculado mal y que estaban en un salón de fiestas.

En un segundo intento, se encontraron atrapados en el baño del Bancomer, donde activaron la alarma. Sin ver siquiera un billete, se dieron a la fuga.

Hubo un error de cálculo, de hecho dos. Los presuntos ladrones planearon ingresar al banco, la noche del martes, a través de una casa abandonada que se encuentra en la parte trasera de la sucursal, en la calle de Talara número 130, de la colonia Tepeyac.

Cuando al fin rompieron la primera pared y creyeron que robarían el banco, descubrieron que habían entrado a un salón de fiestas. Pero, no se dieron por vencidos, decidieron abrir otro boquete.

Minutos después, los dos hombres que se presume participaron en el intento de robo, se encontraron adentro del banco, aunque muy lejos de la bóveda. En lugar de billetes, encontraron papeles, jabones y artículos de limpieza: estaban en el baño.

Para empeorar su suerte, la alarma se activó. La puerta de los sanitarios estaba cerrada y no les permitió avanzar ni un paso más.

Acorralados atravesaron de nuevo el boquete, cruzaron corriendo el corredor del salón de fiestas y de ahí a la calle.

Por la mañana, como todos los días al llegar al trabajo, Florentino Mora, uno de los empleados de limpieza de Bancomer se disponía a tomar jergas y aromatizantes para trapear los pisos. Cuál fue su sorpresa al percatarse de un boquete en el área del baño.

Asustado y pensando en un robo dio aviso a la gerente del banco, Marcela Mayorga, quien a su vez alertó a la policía.

La movilización fue intensa. Patrullas de diferentes corporaciones llegaron al lugar para investigar lo que parecía sería... el robo del siglo.

La sucursal que se localiza en avenida Montevideo número 97, esquina con la Habana, se llenó de policías y de curiosos.

La historia de estos ladrones y el fallido robo quedó al descubierto cuando los empleados de Bancomer descubrieron el boquete.

Por las dimensiones del hoyo y el daño ocasionado a la pared, los uniformados determinaron que se debieron haber utilizado marro y cincel para poder atravesar con cierta facilidad las dos construcciones.

Aún corriendo, se presentaron en la zona José Bautista Vázquez y Ale Cué Sánchez, propietarios del salón de fiestas afectado, quienes tampoco reportaron faltantes en el negocio.

Después de la movilización policiaca y de la expectativa de los vecinos y oficinistas que llegaban a su trabajo a esa hora, todo volvió a la calma y el banco inició labores sin más contratiempos.

De los ladrones del “robo idiota” no hubo rastro.

0 Comments:

Articulos Relacionados: